El Camino en Bici

Antes de comenzar tu recorrido estudia un plan a tenor de los kilómetros totales que piensas recorrer y tu previsión diaria. Si haces completo el trazado del Camino Francés, desde Roncesvalles o Somport, ten presente que necesitarás un mínimo de diez días. Haz tu peregrinación con la suficiente calma como para tener tiempo de visitar los santuarios y los puntos claves de la ruta.

Biblioteca Jacobea

En relación con la preparación, desde el punto de vista físico, si no eres un asiduo ciclista, enfrentarte cada día con muchos kilómetros exige una concienzuda preparación.

Para ello:

Desde el punto de vista de la preparación física ten presente la posibilidad de Visitar a un médico especialista a la vista del esfuerzo prolongado que intentas realizar sería muy conveniente un chequeo previo. Traza un plan de entrenamientos que comience con pocos kilómetros y aumenta progresivamente las distancias a recorrer. Completa tu preparación física con gimnasia diaria para dar elasticidad a los músculos de las piernas, espalda y cuello.

En cuanto a la mecánica una buena revisión previa por un especialista es fundamental. Que las partes móviles de tu bicicleta sean de garantía y que disponga de una racional  combinación de platos y piñones para facilitar desarrollos cómodos adaptados a tus fuerzas, es igualmente básico.

Finalmente, la técnica es también fundamental. Por ello, hazte acompañar en tus entrenamientos por personas experimentadas en la bicicleta, ellos te aconsejarán sobre la mejor postura a adoptar en la bici, la forma y el tiempo de hacer los cambio, la cadencia del pedaleo, etc.

En cuanto a cómo portar el equipaje en la bicicleta te resultarán de utilidad las pequeñas alforjas que se ajustan en las ruedas traseras y en el manillar, sin olvidar que tanto para ti como para tu bici cuanto menos peso se lleve mejor. Cuida también tu vestimenta. Es muy conveniente usar ropa ajustada y de colores vivos. Con ello conseguirás una menor resistencia al avance y facilitarás que los conductores detecten antes tu presencia. Procura no llevar nada colgando o suelto ante la posibilidad de enredarse con las partes móviles de tu bicicleta. Una bolsa de aseo personal, un saco de dormir y un chándal o ropa de vestir son también imprescindibles para cuando eches pie en tierra.

Cumplir escrupulosamente con el Código de la Circulación, llevar siempre agua mineral, desconfiando de los manantiales que encuentres y alguna herramienta con la que poder salir del apuro en carretera en caso de pinchazo o alguna otra avería menor, harán de tu peregrinaje una experiencia irrepetible y muy positiva.